
Tras una incidencia poética, muy placentera,en el espacio cultural del Corte Inglés en donde hemos recitado a los clásicos, me reconvierto en Terpsícore . Mis andanzas danzarinas (valga la cadencia verbal) me conducen a Playa de Aro en donde se celebra el Campeonato del mundo de baile deportivo y de competición; los más grandes se darán cita en esa ciudad gerundense y es una experiencia no sólo artística sino estética (que no siempre van juntas) y por descontado, estática, según las leyes de la mecánica, porque sin equilibrio nothing to do.
¿Os imagináis más de mil parejas de todo el mundo mundial unidas por la misma afición? Desde niños de doce años hasta abueletes de casi setenta y que bailan como los ángeles. Desde la categoría Junior a Senior III.
La nota curiosa la pone el Campeonato de baile en silla de ruedas que se celebra por primera vez en España. Si ya es dificil bailar con nuestro cuerpo completo, estos campeones (los seis mejores del mundo),con su discapacidad (?) son un ejemplo de voluntad, esfuerzo y creatividad.
Ya me relamo pensando en el espectáculo del que voy a disfrutar. Bye,bye.