jueves, 14 de marzo de 2013




DESIERTO

 
Eras mi oasis, mi puerto.

Ahora voy, sedienta, a la deriva.

 
 Hola, amigos:
vuelvo al mundo de los vivos. Tras unos años de ausencia en los que la vida me ha vapuleado, resurjo. Por muy mal que me trate, no va a poder conmigo.
Llevo una gran mochila de dolor sobre mi espalda, pero poco a poco será más liviana. Y sé que mis amigos me ayudaréis.
Jesús está bastante bien( ya sabéis que fue operado a vida o muerte de un aneurisma) diez días antes de la muerte de Mauri y mi hijo está mucho mejor donde esté. Desde allí me proteje, me ama y me acompaña.
Ya no pienso que es una injusticia, una crueldad, una faena, perder la vida a los treinta y cinco años.
Ahora creo que he sido privilegiada por tener un hijo tan maravilloso. Su energía sigue en otra dimensión, sólo ha cambiado de envoltura. Y espero el reencuentro en algún lugar del Universo.
Os quiero agradecer a todos los amigos que conocíais mi dolor vuestras palabras de ánimo, vuestras visitas, y vuestro cariño. Eso ha sido mi consuelo. También agradezco a la Asociación aragonesa de madres y mujeres ARCO IRIS su ayuda.
Es curioso, pero el teléfono de esta asociación me llegó días después de la muerte de mi hijo por cuatro conductos distintos e inconexos ¿casualidad?.
Ya las noches no me ahogan, ya empiezo a dejar de sangrar y veo retazos de luz en mi cielo tormentoso.
En este tiempo he leído mucho sobre temas espirituales, sin embargo no he podido escribir, casi; a pesar de que los buenos amigos me lo aconsejaban. No podía hilar tres palabras.